Durante años, hacer una pausa para tomar un café mientras se viajaba era simplemente eso: una pausa. Un momento entre una visita cultural, un museo o una comida. Sin embargo, la forma de viajar ha cambiado y, con ella, también ha cambiado la manera en que entendemos las cafeterías.
Hoy, miles de viajeros organizan sus rutas incluyendo cafeterías de especialidad antes incluso de reservar un restaurante. Buscan espacios donde descubrir nuevos orígenes, conocer tostadores locales, probar diferentes métodos de preparación y vivir una experiencia que va mucho más allá de una taza de café. Esta evolución ha dado lugar a un fenómeno conocido como turismo cafetero, una tendencia que está ganando protagonismo en ciudades de todo el mundo. El artículo de la Revista Fórum Café nº 105 analiza precisamente esta transformación y cómo el café se ha convertido en un elemento más del turismo gastronómico urbano.
¿Qué es el turismo cafetero?
El turismo cafetero es una forma de turismo gastronómico en la que el café deja de ser un producto de consumo cotidiano para convertirse en uno de los motivos del viaje. Quienes practican este tipo de turismo buscan descubrir cafeterías con identidad propia, conocer la historia que hay detrás de cada establecimiento y comprender cómo el café forma parte de la cultura de un destino.
Esta tendencia no se limita a visitar cafeterías históricas. En la actualidad, el interés se centra especialmente en las cafeterías de especialidad, espacios que destacan por la calidad del café, la trazabilidad del producto, el trabajo de los tostadores locales y la experiencia que ofrecen al visitante. Como señala la Revista Fórum Café nº 105, el atractivo ya no consiste únicamente en «tomar un café», sino en descubrir quién lo tuesta, qué orígenes se sirven, qué métodos de extracción se utilizan y cómo cada cafetería construye una propuesta única alrededor de la taza.
Las cafeterías de especialidad entran en el mapa del turismo gastronómico
El auge del café de especialidad ha contribuido a que muchas cafeterías se conviertan en auténticos puntos de interés dentro de las ciudades. Del mismo modo que un viajero consulta recomendaciones sobre restaurantes o mercados locales, cada vez es más habitual que planifique su recorrido para visitar aquellos coffee shops que destacan por su propuesta gastronómica y su identidad.
Plataformas especializadas, guías y rankings internacionales han ayudado a impulsar esta tendencia, dando visibilidad a cafeterías que se han convertido en referentes para aficionados y profesionales del café. Esta presencia internacional no solo beneficia a los establecimientos, sino que también fortalece la imagen de las ciudades como destinos vinculados a una cultura cafetera de calidad.
España también gana protagonismo
España se está consolidando poco a poco dentro del circuito internacional del café de especialidad. La presencia de cafeterías españolas en rankings y guías internacionales demuestra la evolución que ha vivido el sector durante los últimos años y el creciente interés de viajeros que buscan descubrir propuestas locales de calidad.
Este reconocimiento también supone una oportunidad para posicionar el café como parte de la oferta turística de las ciudades, del mismo modo que ocurre con otros elementos de la gastronomía local. La visibilidad internacional de las cafeterías españolas contribuye a atraer nuevos visitantes y a consolidar una cultura cafetera cada vez más madura.
¿Qué busca el nuevo turista cafetero?
El perfil del consumidor de café ha evolucionado de forma notable durante la última década. Hoy, quien practica el turismo cafetero no solo busca una bebida de calidad, sino una experiencia completa que le permita conocer mejor el lugar que visita a través de su cultura cafetera.
En este contexto, las cafeterías de especialidad han sabido diferenciarse ofreciendo mucho más que una carta de cafés. El origen de los granos, la relación con los productores, el trabajo del tostador, los métodos de preparación o la posibilidad de conversar con un barista forman parte de una experiencia que aporta valor y genera recuerdo.
La atmósfera también desempeña un papel fundamental. La arquitectura, la iluminación, la música, el mobiliario o la integración con el barrio ayudan a construir una identidad propia que conecta con un viajero que busca autenticidad por encima de propuestas estandarizadas. Como explica la Revista Fórum Café nº 105, el éxito de estas cafeterías reside en combinar calidad, relato y arraigo con el entorno donde se encuentran.
El auge del coffee shop hunting
Dentro de esta evolución ha surgido un fenómeno cada vez más visible: el coffee shop hunting.
Este término hace referencia a la búsqueda activa de cafeterías con un valor diferencial. Para quienes practican esta tendencia, visitar una cafetería forma parte del viaje del mismo modo que visitar un museo, un mercado o un restaurante recomendado.
El objetivo no consiste únicamente en tomar un buen café. Los coffee shop hunters valoran aspectos como la calidad del grano, la trazabilidad del producto, los métodos de extracción disponibles, la profesionalidad del equipo y la propuesta gastronómica del establecimiento. A ello se suman factores como el diseño del espacio, la iluminación natural, la comodidad del mobiliario, la conexión con el barrio o la posibilidad de trabajar o socializar en un entorno agradable.
En muchos casos, además, estos consumidores comparten sus experiencias en redes sociales, elaboran mapas con sus cafeterías favoritas o recomiendan nuevos establecimientos, convirtiéndose en prescriptores informales capaces de aumentar la visibilidad de pequeños negocios y tostadores locales.
Una oportunidad para cafeterías, tostadores y destinos
El crecimiento del turismo cafetero representa una oportunidad para todos los actores de la cadena de valor del café.
Para las cafeterías, aparecer en una guía especializada o en un ranking internacional puede atraer a un público diferente: viajeros interesados en la gastronomía, profesionales del sector, baristas, tostadores o consumidores dispuestos a desplazarse para descubrir una propuesta concreta.
Para los tostadores, estos establecimientos se convierten en el mejor escaparate para dar a conocer su trabajo, explicar el origen de los cafés y construir una relación más cercana con el consumidor.
Y para las ciudades, las cafeterías de especialidad amplían la oferta turística incorporando nuevos espacios donde gastronomía, diseño, hospitalidad y cultura local conviven en una misma experiencia. De este modo, el café deja de ser un producto de consumo cotidiano para convertirse en un elemento que aporta identidad y valor al destino.
El reto de crecer sin perder la identidad
El auge del turismo cafetero también plantea desafíos. A medida que determinadas tendencias se popularizan, existe el riesgo de que muchas cafeterías adopten propuestas similares, tanto en su diseño como en su oferta, generando una sensación de homogeneización.
Durante el congreso The Coffee Opportunity, celebrado en el marco de Alimentaria & Hostelco, diferentes profesionales del sector reflexionaron sobre este fenómeno y defendieron la importancia de preservar la identidad local como uno de los principales factores de diferenciación. La calidad del café sigue siendo esencial, pero también lo son la conexión con el barrio, la hospitalidad, la utilización de productos locales y la capacidad de transmitir una historia propia.
Mantener esa autenticidad será clave para que el turismo cafetero continúe creciendo sin perder aquello que lo hace atractivo: la posibilidad de descubrir lugares únicos que reflejan la personalidad de cada ciudad y de quienes trabajan detrás de la barra.




